«Necesitaba que alguien me dijera ‘yo también estoy aquí’, no los 7 pasos para ser feliz»
Cuando estás en crisis, haces lo que cualquier persona de esta generación haría: abres Google y buscas respuestas.
Yo lo hice. Leí blogs, artículos científicos, posts de Instagram con frases motivacionales, vi videos de YouTube hasta las 3 AM. Busqué en todos lados algo que me ayudara a entender qué me estaba pasando y cómo podía salir de ahí.
Pero en lugar de sentirme mejor, me sentí peor. Mucho peor.
«Era como si todos hubieran borrado de su memoria lo que se siente estar en el hoyo»
La fórmula perfecta que no funciona
Todo lo que encontraba tenía el mismo patrón: «Así es como YO salí adelante». Personas exitosas, seguras de sí mismas, hablando desde un lugar de triunfo sobre cómo habían superado sus problemas.
Los títulos eran tentadores: «7 pasos para superar la ansiedad», «Cómo encontré mi propósito de vida», «La fórmula que cambió mi vida para siempre».
Y yo ahí, sintiéndome como si fuera la única persona en el mundo que no podía aplicar ninguna de esas fórmulas perfectas.
Cuando las respuestas se sienten vacías
No es que el contenido fuera malo. Muchos consejos eran técnicamente correctos y estoy segura que sí ayudan a muchas personas. Pero había algo que me molestaba profundamente: la distancia emocional.
Era como si me hablaran desde una montaña muy alta, gritándome las instrucciones para llegar hasta arriba, pero olvidando completamente lo que se siente estar abajo, en el barro, sin poder ni siquiera ver el primer escalón.
«Cuando estás en crisis, no necesitas que te digan los 7 pasos para ser feliz. Necesitas que alguien te diga ‘yo también estoy aquí, yo también no sé qué hacer, y está bien’.»
El síndrome del «ya lo logré»
Lo que más me dolía era esa sensación de que todos los demás ya habían «salido adelante» menos yo.
Veía a personas hablando de su depresión en pasado, de sus crisis como anécdotas superadas, de sus procesos como historias con final feliz. Y yo me preguntaba: «¿Soy la única que sigue sin entender nada?»
Es como comparar tu nivel 1 con el nivel 10 de otros. Y esa es la sensación más horrible del mundo.
El abismo entre el «ya llegué» y el «todavía estoy aquí»
Ahí me di cuenta de que faltaba algo en todo ese contenido. Había un abismo enorme entre:
- El contenido de «ya lo logré, aquí está mi fórmula perfecta»
- Y la realidad de alguien que está en pleno proceso, todavía sangrando, todavía buscando
¿Dónde estaban las voces de quienes todavía estaban en el proceso? ¿Dónde estaban los que decían «tampoco sé qué hacer, pero aquí estoy contigo»?
Lo que realmente necesitaba (y tal vez tú también)
No necesitaba que me dieran las respuestas. Necesitaba que me dijeran que no tenerlas estaba bien.
No necesitaba fórmulas perfectas. Necesitaba compañía en la incertidumbre.
No necesitaba que me dijeran cómo salir del hoyo. Necesitaba que alguien se sentara conmigo en el hoyo un rato.
«A veces, el mejor consejo es: ‘Yo también estoy perdida, y eso no te convierte en la excepción’.»
Por eso existe Kinix Ink
Esa búsqueda frustrada fue otro ladrillo más en el camino hacia la creación de Kinix Ink.
Porque si yo me sentía así, probablemente muchas otras personas también.
Quiero ofrecer algo diferente: acompañamiento, no fórmulas. Un espacio donde esté bien no tener respuestas, donde esté bien seguir en proceso, donde esté bien admitir que algunos días simplemente no sabes qué hacer.
Una invitación a la honestidad
No vengo a decirte cómo arreglar tu vida. Todavía estoy tratando de entender la mía.
No tengo las respuestas. Pero tengo la certeza de que no estás solo en no tenerlas.
Y tal vez eso, por ahora, sea suficiente.
«Si tú también estás en proceso, si tú también no tienes todo resuelto, si tú también te sientes perdido… bienvenido al club. Aquí no juzgamos, aquí acompañamos.»
¿Tú también has sentido esa distancia entre el contenido de autoayuda y tu realidad? ¿Has buscado ayuda y te has sentido más perdido? Me encantaría saber tu experiencia.

